[Techy´s]
“La red dejó de ser el centro de poder”
María Gabriela Macra, analista de Telecomunicaciones de la consultora Analogías, analiza la convergencia de redes a partir de la experiencia europea y las perspectivas que presenta el mercado local.
Por Fernando Amdan (*)
Tal vez uno de los imprevistos de la convergencia en telecomunicaciones venga a cuento de tener que redefinir qué es lo moderno en el sector. Según María Gabriela Macra, analista internacional de la consultora Analogías, el fenómeno convergente “aparece con menos rentabilidad de lo que se calculaba que iba a tener”. Desmarcada del triple o el “cuádruple play”, Macra —doctora en sociología por la Universidad de Montepellier, Francia, y con una larga trayectoria en ese país como consultora independiente en telecomunicaciones— intenta saldar la escalada numérica con el rótulo de “multiplay” y la perspectiva de quien ha estudiado el fenómeno de la convergencia en carriers y medios europeos (sus principales clientes) y el seguimiento del desarrollo de la banda ancha en todo el mundo.
Macra conversó con INFORMATION TECHNOLOGY sobre las tendencias mundiales del sector y las particularidades del caso argentino. “Aquí todavía pesa la red porque no hay suficiente oferta y no hay alternativas inalámbricas como para que uno pueda elegir la prestación”, dice.
-La convergencia de servicios, ¿foguea un conflicto entre los proveedores de contenido y quienes administran redes?
Las redes se armonizaron, crecieron mucho y muy rápido, en especial en el caso fijo-móvil. Al contenido le falta, porque hoy el 70 por ciento del contenido consumido es música y videojuegos, focalizado en el segmento más joven. Es más, hay una organización de las redes peer-to-peer bajo la idea de que “si no puedes con ellos, úneteles”.
-Y ya se habla de alianzas con redes P2P…
Claro, como Terra España con BitTorrent. El cambio de la estrategia de Telefónica es bastante impresionante, sobre todo después de que compraron al operador inglés O2 (en 2005).
-¿Teniendo un costo de unbundling (desagregación de la red) bajo empieza a ser más competitivo el multiplay?
Claro, porque se intensifica la oferta en la última milla ya que los operadores no tienen que desplegar red. Pero se trata de un modelo económico. En el mercado francés se fijó el precio en € 30 desde hace tres años y lo que hacen es agregar servicios y más servicios a ese paquete. El caso inglés es un poco distinto y, por ejemplo, Vodafone se posicionó como “substitution” (FMS o “fixed mobile substitution”, que hace refe¬rencia a cuando un operador apunta a que sus clientes contraten, con su terminal, todos los servicios que tradicionalmente estaban ligados a las redes fijas).
-¿Cómo es eso?
Vodafone no se casa con ninguna tecnología. La identidad de un operador de “substitution” es muy fuerte y ahora propone comprar cobertura de redes Wi-Fi de otros, para complementarse. Lo que hace es cubrir centros urbanos y, como operador móvil, no tiene obligación de Servicio Universal.
Nuevos escenarios
-Al considerar todas las opciones tecnológicas pareciera que podrían brindarse infinitos servicios convergentes, pero, ¿cuántos son viables para su prestación comercial?
Uno puede ser el mejor “marketinero” del mundo, pero el mercado de vez en cuando te hace un chiste. Por eso muchos operadores tratan de incorporar gente que venga de otras industrias para que refresquen un poco el negocio. Si retrocedemos a quince años atrás, el 50 por ciento del personal de una empresa de telecomunicaciones era el de red. Hace 25 años, era el 80 por ciento . Hoy es el 25 por ciento, con suerte. Y eso que la posición de la red siguió siendo el centro del poder, hasta en la nueva regulación europea (que propició la apertura de las redes para que compitan entrantes).
-¿Ese es el punto de salida a partir del cual los grandes operadores deciden invertir en América latina, por ejemplo, para tener sus propias redes?
Claro. También es cierto que no había redes acá… La red que toma Telefónica en la Argentina no servía, aunque también es cierto que ganaron muchísimo dinero gracias a esa red. El crecimiento del mercado de telecomunicaciones, hasta 1999, fue del 15 por ciento. Apostar a la red era la lógica de esa época.
-Estados Unidos, con una lógica diferente, se fue de América latina. AT&T y BellSouth vendieron sus operadores. Pero Telefónica se quedó y compró operadores móviles…
Ahora sólo parte del poder está en la red. Operadores como Three o AT&T lo que hacen es compartir red. Hay un operador en Finlandia que usa la red de televisión digital para cubrir las zonas rurales. Eso es una revolución en la concepción del negocio, porque antes nadie compartía las redes.
-¿Cómo podrían trasladarse esas experiencias a la Argentina?
Acá sigue pesando la red, pero ahora se armó otro escenario. Dado que el “unbundling” no funciona en todos lados, el regulador tiene pocas opciones posibles. Los operadores entrantes se quejan de abuso de posición dominante, y entre tanto se necesita un mercado que se desarrolle. Una de las alternativas a desplegar es la-FMS y la utilización de la TV digital terrestre, lo que permitiría extender los servicios.
-¿Tiene implicancias que la norma de TV digital sea una u otra?
No, esa es una política industrial. Objetivamente, si los operadores son europeos conviene más tener normas que ellos ya usan, porque les va a resultar más fácil.
-Ante ese panorama, hay quienes sostienen que en el mediano plazo podría ser el Estado quien vuelva a administrar la red. ¿Eso es viable?
Es un pensamiento muy moderno, contrariamente a lo que parece. En el caso europeo hay una tendencia muy fuerte que dice que las redes ya están amortizadas. Y ahí aparece el modelo eléctrico español: hay que separar la infraestructura del servicio. La red se toma un “commodity” que vuelve al Estado o se inscribe en una economía mixta. El Estado y empresas ponen en partes iguales para el mantenimiento de la red, los costos son siempre los mismos y los operadores compiten por el servicio.
-En la Argentina hay un escenario particular, con dos leyes diferenciadas para telecomunicaciones y radiodifusión, y dos grandes redes de DSl y cable módem.
Hay dos realidades: Buenos Aires y algunas ciudades importantes, por un lado; y el resto del país, por el otro. Mi posición es la de un mercado a dos velocidades, porque el mercado tiene que tener aire y en Buenos Aires sí puede tenerlo, porque hay lugar para que haya pelea. Donde no, se puede esperar un poco para llegar a la convergencia y dejar la división de roles hasta que la economía de escala permita nuevas prestaciones.
* Nota publica en Information Technology, en agosto de 2008.
Link al sitio de la revista.
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-PUNTOS SUSPENSIVOS-
Mientras en el Gobierno reina el hermetismo, el debate sobre la próxima regulación en telecomunicaciones y radiodifusión se ha instalado entre las empresas del sector. La convergencia de servicios, las nuevas tecnologías y las incumbentes presionan para incluir el triple play en la futura Ley de Telecomunicaciones. Telefónica y Telecom apuestan a una pronta prestación de TV, mientras que las cableras, entrantes y cooperativas procuran no perder injerencia en la redacción de la nueva norma. Cada cual atiende su juego, en busca de no quedar rezagados en el marco regulatorio y acondicionar trincheras de cara a la próxima competencia.
Por Fernando Amdan
Si de una película se tratase, el marco regulatorio en telecomunicaciones y radiodifusión en Argentina tendría, puede decirse, prácticamente todos los componentes. Un variado elenco de actores encabezado por las incumbentes, las entrantes, los cableros y las cooperativas; una creciente utilería de redes y tecnologías de acceso, además de un director encarnado por el Estado y sus organismos de control. Pero todavía está en suspenso el guión.
De cara a las elecciones presidenciales de 2007, y pese a los compromisos que se asumieron recientemente y se arrastran hace años, pocos referentes en el sector están en condiciones de afirmar qué aspectos contemplará la próxima Ley de Telecomunicaciones, qué características retendrá del decreto 764 de 2000 que pavimentó el camino a la apertura del mercado, y cómo se combinará –si continúan como dos legislaciones separadas– con las prestaciones de radiodifusión. El cuándo es un interrogante aún más incierto.
En las Cartas de Entendimiento que el Gobierno firmó con Telefónica y Telecom a principios de marzo en el marco de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (Uniren), la administración de Néstor Kirchner se comprometió a “conformar en el futuro un marco jurídico estable que permita regular la actividad del sector, a cuyo efecto elevará un proyecto de ley al Poder Legislativo”. Sin demasiadas precisiones de fechas, la misiva refiere sólo a la etapa de “elevar” el proyecto al Congreso, pero no garantiza explícitamente su tratamiento en las Cámaras.
Lisandro Salas, titular de la Secretaria de Comunicaciones (Secom), ha optado por el hermetismo, especialmente ante la prensa. Antes de pasar a encabezar el organismo, el ahora Secretario lideró los trabajos de la Uniren cuando los reclamos de las incumbentes por las tarifas acuciaban, y desde entonces su política ha sido coherente: el perfil bajo. Sin embargo, mientras en el sector la promulgación de una nueva ley levanta algo de pesimismo, en los pasillos del Gobierno aseguran en off que la norma estaría lista antes de 2007.
Contrapunto
Cada actor, con mayor o menor protagonismo, apuesta a aumentar su importancia en el guión. Así, mientras las telefónicas y los operadores entrantes reclaman con cada vez mayor fuerza y urgencia que se les permita brindar radiodifusión, los operadores de TV por cable exigen que se respete el marco regulatorio actual que no permite a las telcos dar contenidos. En otro escalón, las cooperativas telefónicas se mantienen en pie de guerra para ser incluidas en el artículo 45 de la Ley de Radiodifusión (que exige que las prestadoras tengan fines de lucro y no presten servicios públicos, salvo algunas excepciones), en tanto que los operadores entrantes reclaman la desagregación de las redes de Telecom y Telefónica para extender sus servicios en el país sin tener que lidiar con precios predatorios.
Según indicó Ceferino Namuncurá a INFORMATION TECHNOLOGY, el interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), “las decisiones del Gobierno no pueden correr a favor de un sector en particular. El Estado tiene que tener una visión superadora”. “Más allá de los intereses económicos de las empresas, que son válidos, hay intereses comunes, como el de extender los accesos. Que uno tenga propósitos políticos y los otros fines económicos no tiene porqué chocar”, dice Namuncurá. “Siempre va a haber intereses contrapuestos, y el rol del Estado es asumir una decisión política sobre el sector”, afirma Romina Adduci, Telecom Services Director Latin America, para la consultora IDC. Sin embargo, una fuente del Gobierno aseguró en off que el Gobierno aguarda a que los distintos players del sector privado se pongan de acuerdo en los temas más importantes, como la convergencia de servicios, para avanzar en firme sobre la redacción de la nueva ley.
Para Alejandro Amendolara, director de Legales y Marco Regulatorio de Telmex Argentina, “la nueva norma para el sector tiene que ratificar el decreto 764, con el agregado del triple play”. Pero Amendolara tiene algunas reservas: “La convergencia es un hecho, y cualquier modificación a la legislación tiene que asegurar el control de las posición dominante, y debe estar prevista también en la Ley de Defensa de la Competencia”. En ese sentido, afirma que “si Telefónica logra el levantamiento de la restricción para brindar radiodifusión, que después no me cierre la red para dar esos servicios”. Así ha sucedido desde 2000, en Perú, donde la empresa española brinda TV paga, al igual que en Chile (con la oferta de DTH, o direct-to-home) y en España, donde realizó quizás la incursión más resonante con el lanzamiento de Imagenio. En Telefónica, sostienen que ya cuentan con las redes adecuadas para cursar los servicios convergentes y experiencia en contenidos, al ser propietarias de Telefé (y hasta hace unos años de Canal 9), además de varias estaciones de radio. Junto a Telecom, a su vez, las incumbentes barajan entre la IPTV, el cable y los enlaces satelitales como alternativas tecnológicas para activar la oferta de triple play.
Pero las preocupaciones para los cableros no terminan allí. A fines de agosto, Álvaro Gazzolo, fundador del grupo IPTV Américas, presentó para el mercado latinoamericano una solución integral, tecnológica y de canales de TV, que le permitirá a las telefónicas de la región ofrecer televisión vía DSL en el corto plazo, casi sin inversión. Se trata del primer servicio IPTV sobre MPEG-4 (una nueva versión del estándar de codificación de audio y video), que contempla la eliminación de la piratería en las señales por la eficiencia de las soluciones tecnológicas.
Como dato curioso, Amendolara cita la situación de las telecomunicaciones en México, donde el escenario y la relación con Telefónica es la inversa: Telmex ostenta la incumbencia del mercado, en tanto que Telefónica es operador entrante. En ese país, las restricciones para prestar servicios de TV son similares a las de Argentina. Quienes ofrecen servicios de telecomunicaciones no pueden ingresar a la radiodifusión, reglas que también allí se encuentran en pleno debate. Pero mientras en Argentina Telefónica aboga para comenzar a cursar señales de TV por sus redes, según Amendolara, la filial del grupo en México se opone abiertamente a que se levante la restricción a Telmex y las telefónicas para brindar video en tierras aztecas.
¿Dos en una?
Al referirse a la nueva norma, Namuncurá indicó que “el tema de la Ley es un proceso administrativo y largo, que al sector por supuesto que le cuesta”. No obstante, el interventor de la CNC, cartera que este año recaudaría alrededor de 350 millones de pesos, también se mostró optimista: “la ley viene muy avanzada, y nosotros venimos haciendo el aporte técnico”. En esa misma línea, según Antonio Roncoroni, presidente de la Federación de Cooperativas del Servicio Telefónico de la Zona Sur (Fecosur), “los tiempos de estas cosas nunca son los que uno quiere, pero estoy convencido que la nueva ley se promulgará antes que finalice el mandato de Kirchner”. Para Roncoroni, que también encabeza la iniciativa de las cooperativas para brindar telefonía celular a través de Comarcoop (ver recuadro), “nuestra ley está en desuso, no se adapta a la tecnología, pero también es cierto que hay que proteger a quienes invirtieron en el sector y a la industria nacional”. En otro orden de ideas, Adduci, de IDC, afirma: “No creo que, con vistas a 2007, el Gobierno tome la ley de Telecomunicaciones como un punto importante a tener en cuenta en la carrera electoral”.
Excepto los círculos más allegados al Presidente y el propio Guillermo Moreno (quien antes de dejar la titularidad de la Secom para pasar a encabezar la Secretaria de Comercio Interior aseguraba estar a cargo de la redacción del proyecto de ley), parece que nadie más en el sector conoce a ciencia cierta qué puntos contendrá el próximo marco regulatorio. Las bases del trabajo habrían sido fijadas, en su mayoría, durante el Congreso Nacional de Telecomunicaciones que se celebró en noviembre de 2003, pero el resultado y las conclusiones de aquellos grupos de trabajo nunca conocieron la luz pública.
Walter Burzaco, presidente de la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC), y gerente de Asuntos Públicos de Cablevisión, se muestra reticente a los cambios regulatorios. “Nadie vio los supuestos proyectos que hay en danza. Proyectos en radiodifusión hay un montón, pero si me preguntan si va a prosperar alguno, yo diría que no”, asegura. Desde que los operadores de TV por cable, con Grupo Clarín y Cablevisión a la cabeza, comenzaron a brindar acceso a Internet y servicios de voz en paquete combinados con la prestación de radiodifusión, los operadores de telecomunicaciones con Telefónica y Telecom a la cabeza pusieron el grito en el cielo. El marco regulatorio permite a los radiodifusores contar con licencias de telecomunicaciones, pero, a la inversa, la Ley de Radiodifusión aquellos que prestan servicios públicos (en los que se engloban las telecomunicaciones) no pueden ofrecer contenidos. “Creo que sí tiene sentido seguir hablando de dos leyes –sentencia Burzaco–. No es la tecnología lo que maneja el rumbo de las leyes, sino una decisión política.” Desde la vereda cooperativa, según Roncoroni, “cuál es la técnica jurídica, es más un tema de abogados. No me interesa que sean dos leyes las que regulen el mercado, si nos deja a todos en igualdad de condiciones”.
Curiosamente, antes de la firma de las Cartas de Entendimiento (que no incurren en mayores detalles sobre aumentos de tarifas, excepto para las llamadas internacionales entrantes en el área local y la unificación de las bandas horarias), el principal tema a tratar en un nuevo marco normativo versaba sobre un incremento tarifario. El argumento de fuerza era que, desde la devaluación en 2002 y sin modificaciones desde entonces, los precios en telefonía fueron pesificados y devaluados. Inicialmente, Telefónica y Telecom pusieron sobre el tapete pedidos de incrementos del orden del 40 por ciento, mientras utilizaban como factor de presión sus demandas ante el CIADI, el tribunal arbitral del Banco Mundial (Telefónica tiene una demanda por inversiones afectadas de 2.800 millones de dólares, mientras que Telecom tiene una presentación menor, a través de France Telecom, hoy accionista minoritario en la compañía). “Por mucho tiempo se habló sólo de tarifas en el sector, como si eso fuera lo único que importa, porque así algunos actores lo impusieron en al agenda”, sostiene Adduci, de IDC. “Ahora son temas fuertes la calidad de los servicios, teniendo en cuenta que las telecomunicaciones acaparan el 30 por ciento de las quejas entre los usuarios, y el Servicio Universal”, dice.
Las vías
A partir de marzo, una vez firmadas las cartas con las privatizadas, las demandas respecto a cambios regulatorios saltaron a otro eje de discusión. La mayor preocupación que acapara la atención y los esfuerzos de las incumbentes versa sobre una futura adecuación de la próxima Ley a la tecnología. En otras palabras, apuestan a que la norma que regule el sector en los próximos años contemple los servicios convergentes, más precisamente la oferta de triple-play (voz, Internet y TV paga) por parte de las telefónicas, lo que incluiría estar habilitadas para ofrecer radiodifusión. “Si las leyes son claras, que sean una, diez o catorce es lo mismo”, remarcó Mario Vázquez, presidente de Telefónica a mediados de agosto, durante el XIX Congreso de Usuaria.“Tanto las telecomunicaciones como la radiodifusión están bajo la órbita de la Secom”, explica Adduci, “pero luego hay muchas superposiciones, con algunas ineficiencias, a la hora de regular”. A diferencia de Burzaco, aseveró que “no tiene mucho sentido que existan por separado el Comfer y la CNC, teniendo la Secom como paraguas”. En ese sentido, subraya que “la Ley de Radiodifusión se va a modificar, porque más tarde o más temprano, las telcos van a ofrecer triple play y tienen el poder de presión para lograrlo”.
El músculo que deben ejercitar tanto las cableras como las telefónicas será el despliegue de las redes de banda ancha, lo que se convertirá –upgrades mediante- en el canal de llegada de los próximos paquetes de servicios. En ese sentido, Adduci propone no subestimar la presión de la tecnología. “La convergencia es inminente, y las telcos precisan certezas del marco regulatorio para desplegar nuevas redes”, enfatiza. Sin embargo, y mientras Cablevisión y Grupo Clarín optan por la moderación a la ahora de presentar las futuras inversiones, las telefónicas prefieren los grandes anuncios. Telecom acaba de anunciar desembolsos por 1.300 millones para 2007, casi un 33% por encima del presupuesto para este año. “Se intenta que las nuevas inversiones en cada negocio de la compañía sean convergentes”, adelantó Carlos Felices, CEO de Telecom. En sintonía, Telefónica para el año que viene anunció inversiones por una cifra similar, que se ubica en los 1.200 millones de pesos. En ambos casos, las empresas se han propuesto un piso por encima del 50 por ciento de los recursos para ser destinado al despliegue de las redes de banda ancha.
“Uno de los desafíos que enfrenta hoy la industria en la Argentina es la necesidad de disponer de una legislación que brinde posibilidades de desarrollos a estas tecnologías, tal el caso del triple y el cuadruple play, donde un operador telefónico puede brindar servicios de voz, TV e Internet a través de una línea telefónica”, indicó Vázquez, presidente de Telefónica. “El marco regulatorio está suspendido y firmamos un acuerdo con el Gobierno que contempla la creación de una nueva ley de telecomunicaciones, pero hay una serie de regulaciones que hay que revisar”, agregó en aquella oportunidad, aunque también admitió desconocer mayores detalles sobre la norma.
Por su parte, las cooperativas a constituirse en “la tercera red nacional, una alternativa a Telecom y Telefónica”, según los dichos de Roncoroni. “Si siguen creciendo las redes del interior, la actitud rentista que las telefónicas aplican a la gestión de sus redes va a bajar”, afirma el dirigente. Para las cooperativas, el despliegue de la telefonía celular y la banda ancha también será estratégico para mantenerse a flote en el sector, aunque también precisan de modificaciones regulatorias para lanzar ofertas convergentes. “Nosotros arrancamos tarde con la banda ancha, pero ahora los despliegues los podemos pensar en ADSL+2 y en triple play”, continúa.
Así, junto al desarrollo de la tecnología IP, la penetración de la banda ancha se ha convertido en el qui de la cuestión estratégica para los operadores de telecomunicaciones y cableras, y es hoy uno de los indicadores más revisados por las empresas y el Gobierno. Si bien IDC pronosticó para fines de este año un crecimiento del 44 por ciento en la cantidad de accesos respecto a 2005 y alcanzar los 4 millones de conexiones para 2010, el nivel de expansión de la banda ancha en Argentina todavía se encuentra por debajo de las expectativas del sector. En el primer trimestre del año se superó la barrera del millón de enlaces: la cifra representa una penetración del 2,7 por ciento en el país, casi la mitad del 5,3 por ciento chileno, y muy por debajo del 7 por ciento de España y el 26,2 por ciento de Corea (ver gráfico). Por otro lado, aunque la distribución de los accesos entre el ADSL y el cablemódem (66 y 30 por ciento del mercado, respectivamente) es similar a las proporciones de Estados Unidos y Europa, de acuerdo con los datos de IDC el 91,6 por ciento de las conexiones está concentrado sólo en Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Cuentas pendientes
Mientras que tanto Telefónica como Telecom están abocadas a la renegociación de los contratos de interconexión con las empresas entrantes, que vencieron el 30 de junio último, en la agenda además están pendientes temas centrales que ya estaban previstos en el decreto 764. La reglamentación del Servicio Universal (SU) y su Fondo Fiduciario, para el cuál, por Ley, las empresas con Licencias Únicas de telecomunicaciones deben aportar el 1 por ciento de sus ingresos desde el 1º de enero de 2001. El fondo nunca se regló y se denunciaron serias irregularidades por parte de algunos operadores, que no sólo dejaron sin efecto esos aportes (bajo el argumento de no contar con un lugar donde hacer los depósitos), sino que por el concepto de SU cobraron a sus usuarios un 1 por ciento más en sus facturas. Las empresas, entre las que se encontraban las tres firmas de telefonía celular, fueron intimadas a devolver a sus clientes esos montos cobrados y poner a disposición los recursos adeudados para el fondo fiduciario, que se estima que alcanzarían los 80 millones de dólares anuales.
El defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, presentó a mediados de agosto una demanda ante la Justicia por el incumplimiento del SU. Tras el reclamo, las telefónicas empezaron a devolver a los usuarios millones de pesos facturados en concepto de SU, pero sin constituir el fondo fiduciario, por lo que se pidió a la Secom que dispusiera las medidas para su integración. El fondo “viene a equilibrar las inversiones en telecomunicaciones ya que las empresas están concentradas en las áreas de mayor rentabilidad como la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Santa Fe”, dijo Mondino a la agencia de noticias Télam.
Otros de los temas pendientes en la agenda regulatoria tienen que ver con la desagregación del bucle (acceso a la última milla) y la portabilidad numérica (mecanismo que permite a los clientes conservar su número telefónico al margen del operador contratado). Si bien ambos temas fueron contemplados en el decreto 764, nunca fueron activados pese a las quejas de los operadores entrantes. “Le tengo poca fe a la portabilidad y a la desagregación del bucle o el multicarrier”, pronostica Adduci, de IDC; “eso sólo les interesa a los entrantes y siempre se imponen los temas que les importa a las dominantes”. Desde la vereda oficial, las prioridades serían otras. Respecto a la redacción de la nueva ley para el sector, el interventor de la CNC, Namuncurá, afirma que “me gustaría incorporar algunos temas, como el de la homologación de equipos, que es un tema muy importante para las empresas y el Estado”.
Pero la fuente de preocupaciones para los operadores entrantes y los flamantes competidores en el mercado de la vos pasa por otros senderos. En contraste con el resto del sector, el segmento de telefonía básica es el único con tarifas reguladas, lo que ha derivado en constantes roces con las incumbentes y la administración de las redes de la ex ENTEL. “Cuando mundialmente la tendencia es que bajen los cargos de interconexión a medida que maduran las redes, en el país la historia es distinta”, reprocha Amendolara, de Telmex. “Todavía siguen pendientes la desagregación del bucle y la portabilidad. De nada sirve si no se hace efectiva la regulación, y me asusta que con los cambios que piden en las normas del sector se borre el espíritu competitivo de la actual ley”.
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La novela celular
La Secretaria de Comunicaciones quedó con otra difícil tarea, tras la partida de Guillermo Moreno al frente del organismo. La devolución del espectro sobrante en manos de Movistar, tras la adquisición de Movicom, para asignarlas a las cooperativas lleva más de un año sin concretarse. Sin fechas definidas sobre una nueva ley, el actual marco regulatorio (en el reglamento sobre espectro radioeléctrico del decreto 764) prevé dos mecanismos de asignación de frecuencias: el “concurso de belleza” (como sucedió en 1989, con Movicom) y la subasta. La entrega de las bandas a Comunicaciones Argentinas Cooperativas (Comarcoop), sin proceso alguno mediante, ha levantado fuertes críticas en el sector y aún no fue especificado cómo será el traspaso.
Según Antonio Roncoroni, presidente de Fecosur y principal responsable de la nueva iniciativa en el segmento celular, las frecuencias se entregarían a las federaciones (Fecosur y Fecotel), y no a Comarcoop, como se había pensado inicialmente. “Estamos al borde de eso, pero tenemos que ser respetuosos de los tiempos del Estado”, asegura el dirigente. “Es cierto que tenemos 18 millones de celulares, pero están mal distribuidos, como las riquezas, y en algunos lugares ni se consiguen. Lo que busca el cooperativismo es el perfil de los usuarios postergados”, agrega.
Publicado en la revista Information Technology (El Cronista Comercial), en septiembre de 2006.