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Zarpado profesional


Poeta escatológico, edad desconocida, bahiense. Al poco tiempo de subir sus canciones a Internet, Zambayonny brindó su primer show a lo grande, en La Trastienda, y captó la atención de Calamaro con temas como La incogible. Este cantautor sin apellido empieza a ganar fama gracias al fanatismo de sus seguidores que inundan blogs y sitios con sus videos, temas y fotos.

Por Fernando Amdan, en revista Viva (*)

Es casi un encuentro a ciegas. Algo tímido, se asoma por la puerta del bar y rastrilla el lugar con la mirada. Difícil advertir si es él efectivamente, y si acaso es momento de levantar la mano, de hacer la seña que lo atraiga.
Resulta que son varios los rostros que ha detentado Zambayonny (así se presentará, y así querrá ser aludido): desde la máscara de luchador de catch mexicano, con la que apareció por primera vez en el programa Televisión Abierta, a la cara lavada de algunas de sus videos, subidos a You Tube.
Zambayonny es una de tantas identidades, un personaje, una persona o algo que ni él mismo (¿Su super yo? ¿Su conciencia?) se atreve a definir. Por si acaso hablará en tercera persona, como Maradona, o como quien todavía no se acomodo del todo su disfraz.
Ahí se acerca, un tipo barbado que avanza gambeteando las mesas del bar. La misma barba que usó en su momento cumbre, a mediados de este mes, cuando se presentó en La Trastienda. Es él, imposible equivocarse por tercera vez una misma tarde. Su voz gruesa de las grabaciones, algo impostada, ese no sé qué tipo Jaime Roos, sugería una estatura más generosa. Es él, sin dudas, el que saluda con una disculpa, el cantautor que compuso canciones como La incogible, Qué mierda hago en Tokio o la incunable Soy Superman y me chupan la pija, que planea llamar Música para coger a su sexto y próximo disco, y cuyas “palabrotas” generan rezongo entre la gente bien y deleite entre sus seguidores.
Incluso Andrés Calamaro celebró sus versos más zarpados, como un fan más. En sus arrebatos de antihéroe, un modesto Zambayonny –otra de sus caras– lo negará y apelará a la fórmula del infinito agradecimiento para con uno de sus referentes musicales. “Es un tipo muy generoso que me ha dejado unos mensajes hermosos en mi sitio, nada más. Imaginate, es un groso, cómo va a ser fan mío.”
Oriundo de Bahía Blanca, donde tentó al destino futbolero probándose en las inferiores de Olimpo, comenzó a granjearse un nombre artístico a partir de las cataratas de mails, comentarios, videos y canciones que dieron la vuelta a Internet en poco más de 80 días. Esa cuota de azar para lograr difusión, dirá, es constitutiva de la suerte de Zambayonny, que hoy mezcla presentaciones en el circuito under (toca todos los martes, en el restaurant porteño Cava 71), con shows en sitios de renombre, y fechas en el interior como la del 22 de mayo en el Teatro Auditorium marplatatense. En su currículum figura también haber tocado para la fiesta de la revista Barcelona, en The Roxy, y ser telonero de los shows de Tangalanga en lugares como The Cavern.
Pero todo empezó de forma casual, insistirá, de lo que alguna vez fue una zapada entre amigos y derivó, entre otros curiosos desenlaces, en que una de sus canciones se convirtiera en cortina de Basta de todo, el programa radial que conduce Matías Martin. La letra original de ese tema, El equilibrio del mundo dice más o menos así: “Vos sos la vida, yo soy la muerte de una golondrina / Vos sos la ruta, yo soy una garita con dos putas sin dormir”
¿Zambayonny es un maleducado o un malaprendido?
¡Ninguna de las dos cosas! Zambayonny es una persona respetuosa, bien educada y bien aprendida… Ahora, si las personas lo consideran maleducado, bueno, ahí pueden ir con el terapeuta y charlarlo.
Te habrás cruzado con quien se horrorice con tus letras…
La verdad es que la mayoría de los casos no… Gente que por ahí de entrada es más reacia, o parece que se va a escandalizar, escucha media canción y se da cuenta que hay otra idea detrás. El escándalo por las palabras es mentira, porque cualquiera las conoce y muy bien. Están en el diccionario, están en la calle. No inventé nada. La gente lo asimila y después no pasa nada, y Zambayonny es un cantante más. De entrada por ahí choca y después pasa. Bienvenida sea la gente que puede atravesar el prejuicio de las malas palabras. Porque si no estamos perdidos, no podés salir a la calle.
¿Era el tipo divertido de la guitarra en los fogones?
Arranqué así, con amigos, haciendo canciones para ellos, cuando nos juntábamos los sábados. Les empezó a gustar, me pedían que haga otras y así arrancó, sin un plan. Esa idea después empezó a extenderse por Internet, de una forma muy casual.
¿Tenés una postura formada sobre esto de que tus canciones y videos circulen en Internet?
Más que una postura, es algo medio inevitable. Internet es un monstruo con el que no se puede negociar. Me parece que de esa forma se puede rastrear música que a uno le interese, y gente que antes no podía mostrarse ante más que cinco o seis amigos, ahora tiene la posibilidad de tener un espacio. Es algo que celebro.
Si para la tele se habla de 15 minutos de fama, ¿pasa lo mismo si surge vía Internet?
Nunca creí en eso de los 15 minutos de fama. A veces ocurre que algunas personas tienen alguna masividad por algo que hacen, pero a la larga los productos que tienen más peso son los que terminan sobreviviendo. Creo que en todos los tiempos fue igual, sin Internet, sin radio, en el barrio, o llenando un estadio… Siempre prevalece el resultado y eso no va cambiar. E Internet ni lo empeora ni lo mejora.
¿Zambayonny es un producto o un personaje?
Zambayonny es… una persona. Un producto, seguro que no. Y el personaje, cuando uno le termina poniéndole el cuerpo todo el día, se confunde tanto el con vos, que es difícil ver la diferencia. Me parece que personaje tampoco. Creo (risas).
Tenés varios discos grabados. ¿Por qué recién ahora empezaste a tener difusión?
Primero los discos que hice en casa fueron grabados en muy poco tiempo. En dos años, casi. Por lo cual te diría que el personaje o la persona Zambayonny no tiene mucho pasado… (Risas) Si me preguntás porqué ahora esta difusión… ¡No sé! Me parece que tiene mucho de azar, de que un día alguien te escucha, y es la persona indicada y tiene buenas intenciones. Es misterioso. Y está bien que así sea, porque sino habría una fórmula.
Estás en una etapa curiosa, en la que al mismo tiempo te presentás en lugares grandes como La Trastienda y seguís tocando en lugares más chicos, como restaurants…
No solamente eso. En los shows es muy llamativo la amplitud de edades: hay chicos de 18 años y hombres de 68. Son 50 años de diferencia o gente de diferentes clases y poder adquisitivos, disfrutando de la misma canción, lo cual me llama siempre muchísimo la atención. Conviven ahí, y está buenísimo.
¿Por qué lográs esa amplitud?
Tal vez tiene que ver con la franqueza, con hablarle de igual a igual a todos. Cualquier persona que escucha puede sentir que lo estoy hablando él o ella, con respeto, contándole una historia, sin tener en cuenta si es grande o chico, si tiene un BMW en la puerta o si llegó a dedo.
¿Es algo que te propusiste?
Para nada. Es un modo de escribir, que ni siquiera uno elige, sino que vas forjando de diversas maneras con la experiencia. No hay tampoco un plan ahí.
Al fin de cuentas, no planificaste nada y las cosas sólo te pasan de casualidad…
Muchas sí y el 99 por ciento no (Risas).
Tenés también una novela publicada on line.
¡Ya no! Así que si hay un editor por ahí bien dispuesto…
Ahí vino el mangazo.
La saqué del sitio justamente porque quería publicarla en papel. Ahora la tengo terminada.
Hay un montón de personajes alrededor de Zambayonny. ¿Quiénes son, a qué se dedican?
(Risas) Una esquizofrenia tremenda. Son otra cosa totalmente distinta. Tengo algunos sitios, con nombre de mujer, algunos con varios personajes, algunos músicos también. Pero bueno, por ahora van detrás de Zambayonny.
Es el que da de comer al resto.
No sé si de comer. Tal vez de tomar.
Casi de golpe te estás haciendo conocido… ¿Dónde estabas hace dos años?
En Bahía Blanca, dando clases de ajedrez.
¿Y eso? Me sorprendiste.
Y… Circunstancias de la vida.
¡Viste que las cosas te “pasan”!
(Risas) Así parece.
¿Pero eras muy inteligente de chico?
Era muy boludo.
¿Y ahora Zambayonny se emancipó? ¿Llega a fin de mes?
No mucho. Se autoabastece, eso sí. Todos los que tocaron en una banda saben que siempre tenés la de perder. Pero cuando empieza a pasar que salís hecho, y hasta que lográs algún mango una noche, ya te parece un triunfo absoluto. Así que sí, en ese sentido está bueno, porque no pierdo plata en los shows y no tengo que repartir con nadie porque toco solo (risas).

www.zambayonny.com.ar
www.fotolog.com/zambayonny

(*) Nota publicada en la revista Viva, Clarín, domingo 25 de mayo de 2008.
En este post, la versión no editada.

  1. 21/11/2008 a las 1:40 am | #1

    Va siendo hora de que te publiques algo en el blog. Abrazo!

  2. 06/06/2009 a las 9:47 pm | #2

    jaja mui bueno pero chee hagan algo mejor

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