Los perfeccionistas del chiste

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Si el de prostituta es el oficio más viejo del mundo, el segundo es el de bufón. Y tal vez los comediantes de stand up comedy sean la versión más reciente de ese arte. Para los legos, puede reconocerse un espectáculo de este estilo cuando un artista, muñido tan sólo de un micrófono, hace el deleite de todo un auditorio a base de observaciones cotidianas condimentadas con técnicas del género y una poca de “acting”.

Por Fernando Amdan (*)

Decenas de salas porteñas abrigan este tipo de shows, se dictan clases por doquier y cada vez son más los comediantes dedicados al stand up. Se trata, muy básicamente, de llevar a ese estilo la estructura básica del humor: información, remate y actuación. “Es la estructura elemental del chiste. Y hablar de uno, reírse de uno, es lo fundamental”, dice Diego Wainstein, uno de los pioneros del género en el país.
Acusado a veces de extranjerizante, el stand up podría señalar entre sus ancestros a otras corrientes basadas en la observación, como el costumbrismo o las propias Aguasfuertes porteñas de Roberto Arlt. Pero no deja de ser cierto que el acta de nacimiento del género se firmó en Estados Unidos, hace poco más que dos décadas, y se popularizó en todo el globo gracias a las performances de nombres como Jay Leno, Jerry Seinfeld, Woody Allen, Chris Rock o Jim Carrey, entre tantos otros. Para la mayoría de ellos, de hecho, el stand up se convirtió en su plataforma de lanzamiento para convertirse en grandes –y millonarias– estrellas de series, películas y programas televisivos.
“Genera resistencias acá que sea de origen estadounidense, al menos la mayor producción. Es también un género muy egocéntrico: soy yo, hablando de yo (sic) y yo sólo”, reconoce Ezequiel Campa, acaso uno de los comediantes locales con mayor proyección. Pero, aclara, “el stand up no es contar chistes y ya, y está también el prejuicio de que hacer un espectáculo de este tipo es fácil, en especial cuando está bien hecho. Hay mucho tiempo dedicado a la escritura”.

Diego Wainstein / “Hablando de Jesús… Los que la deben haber pasado mal, son los tipos que trabajaban en el registro civil el día que nació Jesús. ¡¿Cómo hacían?!´Por favor, hagan dos filas: los que nacieron antes de Cristo de éste lado y los que nacieron después de éste.´” /Nació: 20-07-1970 /Referentes: Enrique Pinti, Verdaguer, Antonio Gasalla / Formación: estudió en el conservatorio y con Roberto Saiz en el teatro “El Parque”. / Último espectáculo de stand up: “Oi, Oi, Hoy”

A solas en el escenario
Como la mayoría de los espectáculos locales, el show de Campa – “Agraciados”, junto a Sebastián Fernández– tiene como sede a una de las salas del Paseo la Plaza, sobre la porteñísima calle Corrientes. Es la zona del stand up argentino por excelencia, y por la que el resto de las presentaciones pululan en escenarios como el de Liberarte, Bululú Bar, El Vesuvio, entre algunos otros

“Estás sólo vos ahí arriba, si te equivocás o si la gente se ríe”, dice Wainstein, que empezó en Argentina a desasnar eso de hacer reír con un micrófono, allá por 1999. Por aquel entonces, como artista recaía en los roles habituales del teatro: actuaba, escribía y dirigía. Fue una obra en el Centro Cultural Recoleta la testigo de su última función en el circuito tradicional. Aquel día anunció a sus compañeros del conservatorio –tal vez más propensos a discutir el método Stanislavski– que dejaría el teatro y que, a partir de entonces, se dedicaría al stand up.
“Me miraron como un bicho raro y me dijeron: ´¿Y eso qué es? ¿Con qué se come?´ Y les respondí que no lo tenía muy claro pero que era un tipo en un escenario haciendo reír a la gente, que es lo que siempre quise hacer”, recuerda Wainstein. A partir de entonces se dedicó a estudiar el tema y junto a Alejandro Angelini, Martín Rocco y Hugo Fili (el guionista de Tino y Gargamusa, el segmento de TVR) adquirieron material para empezar a sistematizar la información disponible en videos, libros e Internet. “Nos dimos cuenta que si queríamos que esto realmente evolucionara, tenía que haber nuevos cómicos”, cuenta Wainstein. Con esa premisa armaron la primera escuela local y se abocaron a enseñar las técnicas del stand up. Campa fue uno de sus alumnos.
El género, cabe decir, se ha inscripto en un momento particular de la historia cultural del país. “Creo que el under de los ochenta, del cual formé parte, llegó un punto después de tanta represión en el que hubo mucha liberación. Pero nuestro varieté en seguida se vació de contenido y ganaron las formas, lo estético, el diseño, el vestuario”, recuerda Wainstein. “El stand up retoma la importancia del contenido, y creo que hoy el cómico del género es alguien que tiene ganas de salir a decir cosas, a elaborar un discurso y un humor ideológico muy absurdo.”

Masako Itoh / “Mi papá era japonés, mi mamá es argentina. Soy hija de un matrimonio mixto. ´Matrimonio mixto´ es el mejor eufemismo que encuentro para no decir ´mis papás me cagaron la vida´.” /Nació: 5-8-1978 /Referentes: Sebastian Wainraich, Peto Menahem, Margaret Cho. / Formación: estudió Stand up Comedy con Diego Wainstein y Letras en la UCA. / Último espectáculo de stand up: “Alto Stand-up”

Terapia de risas
Una de las caras más mediáticas del stand up es la de Peto Menahem, quien durante 2007 compartió bastidores con Sebastián Wainraich, Martín Rocco y Diego Reinhold para las funciones de Cómico 3. Tal vez sea, también, uno de los más escépticos respecto al potencial de este estilo humorístico: “En una de esas lo digo porque soy actor de formación, pero stand up es lo que hacíamos cuando no había plata para vestuario o producción”, remarca Menahem. A la vez admite que “a veces hablando con otros actores más del riñón del stand up me siento un poco corrido. No tengo los mismos recursos que ellos, ni las mismas técnicas, como sí tienen Rocco y Wainraich. Lo mío es más intuitivo”.
Para Menahem, la clave pasa por la elección de un tema que no se vuelva tedioso a la segunda semana de repetirlo en escena. “Si el objetivo es solo hacer reír, yo me aburro y me parece que eso solo es un poco corto”, dice. Su primer acercamiento al género fue con un grupo de teatro, “pero más que stand up era stand down, porque estábamos todos sentados. Era a partir de un recurso que había traído un director, para disparar la imaginación de los espectadores.”
Sin ahondar en tecnicismos, en el stand up existen herramientas de estructura y de tiempo que permiten lograr el efecto humorístico: el set-up punch (preparar lo que se dice para rematar luego) y el call-back (retrotraerse a algo dicho anteriormente, para lograr la gracia con la repetición), son algunas de las técnicas que se estudian en los manuales. “El stand up te da la estructura para poder generar humor de una observación. Lo ideal es tener un buen texto y una buena interpretación”, explica Campa, quien reconoce en el británico Eddie Izzard su máximo referente. “Es el Maradona del stand up”, no escatima en comparaciones.

Ezequiel Campa / “Tengo 31 años, sin embargo mi psicólogo me dijo que aún tengo algunas conductas infantiles, que todavía no maduré. Yo le respondí ´…mirá, a mi me rebota y a vos te explota…´” / Nació: 15-07-1976 /Referentes: Eddie Izzard. / Formación: estudió actuación con Raúl Serrano y se formó en stand up con Diego Wainstein. / Último espectáculo de stand up: “Agraciados”

Como en el futbol y otros géneros humorísticos, las mujeres que toman un micrófono para hacer stand up no son mayoría. Cuesta creer, por caso, que Masako Itoh sea una de ellas: en el mano a mano para la entrevista deja entrever su costado más tímido, mientras que desde un escenario puede arrancar risas a diestra y siniestra. “No sé porque somos pocas mujeres. Todo mi monólogo no gira en torno a que soy mujer, sino sobre mi ascendencia asiática y los multiculturalismo”, se presenta Itoh, que también se estudió en la escuela de Wainstein. “Es difícil saber con qué se identifican las mujeres, y creo a veces se ríen más del humor masculino.”
En su caso, el humor fue el modo de conjurar la discriminación. Nacida y criada en Argentina, Masako tiene ascendencia japonesa por parte de padre y española por parte de madre, pero fue la herencia paterna la que se impuso en los rasgos de la cara. “Mi mamá es blanca y rubia, y como hija me frustraba no parecerme a ella. En el stand up trato de que sea gracioso algo que para mí en un principio era complicado”, cuenta hoy. “Lo terapéutico no es tanto lo que cuento, sino la repercusión en otras personas.”

Peto Menahem / “O cuando estás en un velorio, frente al cajón; siempre se te acerca uno y te dice ´A todos nos va a tocar´ ¡¿A todos nos va a tocar?! ¡¿Qué, es una rifa, lo van a repartir?! ¿¡Vamos a jugar a mancha muerto!? Y si recibiste educación religiosa, no es doble mensaje, es triple, cuádruple. Si recibiste educación religiosa están jugando un octogonal en tu cabeza, el que pierde paga terapia.” / Nació: 28-02-1970 /Referentes: Luis Landriscina, Los Melli y Alejandro Urdapilleta. / Formación: studió actuación en la Escuela de Raúl Serrano, y formó su propio grupo de teatro “Los viajeros de la velocidad”. / Último espectáculo de stand up: “Cómico 3”

El karma cómico
En los últimos años, el stand up ha cosechado un importante caudal de público que se reparte, rota y reincide entre los distintos espectáculos en cartelera. Pero el prejuicio insiste –también– en la convivencia con las opciones teatrales más tradicionales. “Me parece que la gente que va al teatro, elige una obra antes que el stand up. Dicen ´yo voy a ver teatro serio´. Hay cierto prejuicio con el humor, como si fuese algo liviano y simple. Y nada que ver”, sostiene Itoh.
Hoy, el género parece afincado en un segmento de público particular, principalmente destinado a sectores medios que oscilan entre los 25 y 40 años. Pero Wainstein no cree que se limite a esos rangos: “cuanto se empiece a ampliar el espectro de cómicos que hacen stand up, va a parecer que está dirigido a más gente. No es restringido el estilo, pero es cierto que al haber tantos cómicos de perfiles similares, hay cosas en común”. Según Wainstein, además, el género “está creando un público bastante interesante, porque es gente que no iba al teatro y empieza a traer personas que en principio ve sólo stand up”.
Con algunos espacios ganados, hay una gran interrogante que aún se cierne sobre los shows de stand up: ¿Es un género asentado, o una moda pasajera? “Fuimos cuatro, y era una moda. Luego fuimos cinco, y era una moda. Pero creo que hoy hay 40 o 50 cómicos dando vuelta…”, Wainstein enumera la evolución. Menahem no escatima en autocríticas: “es una moda que se llama stand up. Creo que en Argentina hay una tradición enorme, y que ahora le pongan ese nombre no me importa. Todas las revistas tenían un monologuista. Bienvenidas todas las modas, si no son nocivas”.
Para Campa, sin embargo, se trata de un estilo al que todavía le falta explotar. “Es muy segmentado aún y en algunos espectáculos hay que explicar de qué se trata”, detalla el estado de la cuestión. A contrapelo, dice Itoh, “cada vez es más aceptado porque hay muchos espectáculos buenos, y en general son mucho más económicos que otras obras de producción”.
A su turno, Wainstein intenta diluir uno de los karmas del género a base de humor: “El problema que tenemos es que se llama stand up comedy, así, en inglés. Y como ya nos hinchaban diciendo ´eehhh, ¡¿ahora van a hacer eso?!´, decidimos llamarlo Comedia de Pie. Y fue una porquería, porque la gente le seguía diciendo stand up. Así que ya está, es stand up”.

 

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(*) Publicado en la revista Viva, diario Clarín, el 17 de febrero de 2008.
Aclaraciones: el título publicado con la nota fue “Humor a la americana”. En las últimas dos páginas, los nombres y fotos de Ezequiel Campa y Diego Wainstein aparecen intercambiados por error.
  1. 04/03/2008 a las 3:32 pm | #1

    Buenísimo: lo había visto en la revista, y fué reo que lo único que leí completo… pero no advertí que era tuyo!.

  2. 07/03/2008 a las 6:07 pm | #2

    Chabón:
    El sábado había visto un stand-up en Liberarte y al otro día vi la nota…. También fue lo único que leí…

    Incluso en el show estaba el guionista que nombras y no sabía de donde mierda era…

    Pero la cuestión es que no leí la firma (muy mal hecho) de la nota.

    Lo peor es que al hojearla, recordé a un compañero de laburo que decía que Viva parecía hecho sólo por minitas y pensé “si, tenía razón…”

    Y hoyyyyy,justo hoy, entro acá y me entero de tu autoría!

  3. bebo
    10/03/2008 a las 4:04 pm | #3

    muy buena turco!
    lastima que me la perdi en el papel.
    te felicito.
    muy buena tambien la foto de apertura.

  4. 11/04/2008 a las 3:40 am | #4

    hola hola. esta muy buena la nota!
    :)

  5. 03/09/2008 a las 1:53 am | #5

    hola, soy de chile, del pais,no del picante (…) y necesito informacion sobre metodos o estructuras stand up, alo??? que alguien se contacte… estoy investigando el tema para fortalecer a mi compañia de comediantes… gracias.
    ps: si, existe un pais llamdo chile y que?

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